Bronceado sin peros o el arte de cuidar la piel bajo el sol

By 17 julio, 2018Blog, Ritual CG

Antes de plantearnos lo bien que nos va a sentar el bronceado veraniego. Tenemos que tener en cuenta que el sol, tiene su lado oscuro. Envejecimiento prematuro, falta de elasticidad, aparición de arrugas y manchas, enfermedades dermatológicas e incluso oftalmológicas… Los peros (y riesgos) a la hora de exponer la piel al sol son muchos. Así que no, bajo el Astro Rey, no sólo basta con que te pongas protección en la playa o la piscina. Te explico qué pasos y gestos seguir en vacaciones para presumir de bronceado sin riesgos.

1. Prepárate para el baño solar.

Ese “ Bueno, la cara me la hago ya después de vacaciones…Total se me va a ensuciar un montón”, es uno de los peores errores que puedes cometer. La piel, necesita su dosis de nutrientes e hidratación para mantenerse ‘a cubierto’. Además de drenar los poros para que la piel esté limpia, la limpieza facial, activa la micro-circulación sanguínea y despeja los conductos secretores de grasa, permitiendo que los principios activos de la cosmética que nos ponemos hagan su trabajo hasta el final. Por eso, hacer un tratamiento previo a la exposición solar es obligatorio, si después – o durante-  tus vacaciones, no quieres sorpresas.

Bien y…¿En qué consiste ese tratamiento?; dependerá de la piel y sus necesidades. Pero en líneas generales, si has hecho tus oxigenaciones mensuales durante todo el año, sólo necesitarás un drenaje de los poros, seguido de un cóctel de activos que blinden tu rostro frente a la parición de manchas, marcas, arrugas…etc. Para acabar con una mascarilla que fortalezca y prolongue el tratamiento en cabina. Si evidencias flacidez, el tratamiento se puede complementar con dispositivos que fomenten la producción de colágeno y elastina – como el de Venus Legacy-, que se suele debilitarse a causa de la sobre-exposición a los rayos UV-A.

Carta de oxigenaciones

2. Neceser a prueba de sol.

Antes y después

Precisamente porque, durante las vacaciones solemos descuidar más nuestra dieta y hábitos. Antes de la aplicación de pantallas solares, que ensucian la piel, es estupendo aplicar un sérum que, por un lado nos proteja de componentes como el zinc, que taponan el poro, y por otro trabaje problemas concretos como la celulitis o la flacidez.

En cuerpo mi favorita es la línea de Carita.Puedes escoger entre dos sérum; Concenrté Sculptant o Remodelant. El primero activa la firmeza de la matriz dérmica y es ideal en pieles con tendencia a la flacidez. El segundo es un minimizador de grasa, que también actúa como anti-celulítico. Para ponerle la guinda, puedes utilizar esta crema corporal de la Maison después de la exposición para regenerar y darle un extra de nutrición a la piel.

En rostro, aunque cada piel necesite activos concretos. El dúo sérum-protección es igual de importante que en cuidado corporal. Yo me aplico el Sérum Protector de Bambú Purificante, porque me encanta su textura en gel, se absorbe muy rápido y calma en profundidad el tejido. Después, aplica la protección solar que le corresponda a tu fototipo y necesidades (Aquí puedes encontrar mis recomendaciones para cada tipo de piel). Como no, yo recurro a mi propia línea, porque mi pantalla solar es muy fluida y además incorpora aceite de aguacate que regula la secreción de grasa, siendo ideal en pieles con acné. 

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3.La exfoliación no es para el verano.

Aunque durante el resto del año, es un gesto de tocador muy socorrido para dejar suave y revitalizada la piel. Cuando el sol calienta, exfoliarnos en casa no es lo más adecuado. Sobretodo si tenemos una relación intensa con playas, piscinas o mucho sol. La razón, es que en verano, las altas temperaturas provocan más sudoración, y ésta consigue drenar el folículo y arrastra las células muertas sin necesidad de ningún otro aliciente. Cuando exfoliamos la piel, estamos ejerciendo un trabajo de arrastre que no necesitamos, y en consecuencia podemos irritar e incluso perjudicar el pH cutáneo.

 

4. Ponte a cubierto en las horas de riesgo.

Si eres de las que no puede vivir sin tomar el sol en verano. Asegúrate de hacerlo en las horas más prudentes del día. La exposición entre las 12h y las 17h, se considera de alto riesgo, porque es cuando las radiaciones UV-A y UV-B, son más intensas. Sabemos que los Rayos UV-A y también los UV-B – éstos últimos,  los que nos ‘queman’- hacen un daño directo e irremediable en nuestras células, acelerando los procesos oxidativos responsables de envejecimiento cutáneo y alterando, incluso, nuestra estructura celular hasta llegar a desarrollar problemas tan serios como el melanoma.

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